Hay algo que diferencia a los grandes campeones del resto de los mortales, la capacidad de volver a levantarse cuando todo parece perdido. A estas alturas todos sabemos que Remco Evenepoel es un gran campeón, y esta capacidad de sobreponerse la ha demostrado en varias ocasiones. Tras su horrible caída en Lombardía, Remco volvió al ciclismo y se asentó en la élite mundial. Tras un Giro para olvidar en su primera participación en una 'Gran Vuelta', se alzó con la victoria final en La Vuelta a España del año pasado. Tras un Europeo en el que Colbrelli le robó la cartera, se convirtió en campeón del mundo de ruta y contrarreloj. Y en esta Vuelta, un día después de perderlo todo, Evenepoel se volvió a levantar con una victoria al alcance de muy pocos en el Puerto de Belagua.
La decimotercera etapa con final en el Tourmalet era una etapa marcada en rojo por todos los ciclistas. No sólo por el final en el mítico puerto del Tour de Francia, sino por ser la primera etapa de La Vuelta con un encadenado realmente duro. Una etapa en la que era difícil ganar la carrera, por lo que aún quedaba hasta llegar en Madrid, pero en la que estaba claro que se vería quién estaba para disputarla y quién no. Sin embargo, lo que nadie se esperaba es que Evenepoel, vigente campeón de La Vuelta en ese momento, se quedara en el Col d'Aubisque, el primer puerto duro del día. Tras descolgarse del pelotón, Remco (acompañado por equipo) fue perdiendo tiempo poco a poco hasta llegar a meta con más de 27 minutos sobre los favoritos. Tras cruzar la línea de meta, el ciclista belga negó problemas físicos y alegó que simplemente estaba vacío, que no podía dar más.
Ante esta situación, otros corredores de la talla de Evenepoel habrían abandonado la carrera una vez perdido el objetivo principal de su participación. Sin embargo Remco no lo hizo. Aunque antes del inicio de la etapa 14 comentó que prácticamente no había podido dormir por estar pensando en lo ocurrido el día anterior, ahí estaba para seguir luchando. Si continuaba en carrera, estaba claro que Remco buscaría algún objetivo e intentaría ganar etapas. Lo que nadie se esperaba es que el día después de su caída el campeón belga iba a estar buscando la fuga desde salida insistentemente. Finalmente, siendo generosísimo en el esfuerzo, Evenepoel consiguió estar en la fuga y, además, consiguió marcharse con Romain Bardet. Finalmente Remco consiguió dejar a Bardet en la subida final y marcharse en solitario, consiguiendo una impresionante victoria y convirtiéndose en el líder del maillot de la montaña.
Tras cruzar la línea de meta Remco Evenepoel se rompió, lo que demostró que no era una victoria más para el belga. Todo el mundo tiene días malos, pero muy pocos tienen la capacidad de levantarse de esa manera y mucho menos con un día de margen. Remco gritó al mundo, y a sí mismo, que seguía siendo un campeón de talla mundial.
Sin embargo su reacción no sólo quedó en el día de después. Con el maillot de la montaña como nuevo objetivo, Remco volvió a integrarse en la fuga del día después de su victoria, aunque le fallaron las piernas después del esfuerzo del día anterior para volver a ganar. Evenepoel lo tenía claro, quería ser el campeón de la montaña y conseguir ganar el mayor número de etapas posibles. Por ello, en la etapa 17 con final en el mítico L'Angliru, volvió a intentarlo desde la fuga, aunque finalmente fue absorbido por el grupo de favoritos en la subida final. No contento con ello, insistió desde la fuga el día siguiente con final en La Cruz de Linares y, con una exhibición de las suyas, consiguió la victoria yéndose en solitario a más 30 kilómetros de meta. La ambición de un campeón no tiene límites y, no contento con 3 etapas y el maillot de la montaña garantizado, Remco volvió a integrarse en la fuga de la etapa 20, con final en Guadarrama, y sólo le separaron milímetros de la victoria en un sprint con Poels.
Por toda esta insistencia, pese a perder su gran objetivo, y por sus 3 victorias de etapa, Remco Evenepoel finalmente fue elegido 'supercombativo' de La Vuelta 2023. Sin embargo, el campeón belga estaba decidido a liarla hasta el último día y así fue. Se metió en la fuga de la mítica etapa de Madrid y, aunque era prácticamente imposible ganar, fue el primer ciclista en lanzar el sprint que finalmente acabaría ganando Groves.
Pese a que no ha podido cumplir con las expectativas de salida, Remco Evenepoel ha conseguido ser uno de los nombres claves de esta edición de La Vuelta y, sobre todo, ha conseguido ser un claro ejemplo de superación demostrando que uno puede levantarse aunque todo parezca perdido.

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